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Dejamos allí el Land Rober y empezamos a caminar por las orillas del río Ali, que allí no estaban recubiertas por la usual galería forestal o bakó , sino de abundantes pastizales altos. Pornto encontramos un elefante. Hubiera sido un tiro fácil. Se trataba de un macho, pero con colmillos solamente de 20 kilos. Acabó metiéndose en una espesura de maleza, y los cinco rastreadores que llevábamos ese día declararon unánimes que se había quedado allí comiendo tranquilamente. Mario decidión entrarle, y teníamos el viento favorable. En medio del matorral se elevaba un gigantesco termitero. Trepamos al mismo, pasando por debajo de varias lianas. Al llegar Mario en cabeza a lo alto me indicó que el animal estaba muy próximo. Me asomé y vi que encontraba solamente a cuatro o cinco metros. De pronto debió de apercibirse de algo extraño y empezó a su vez a remontar el termitero a gran velocidad. Por nuestra parte salimos corriendo, y es probable que batieramos todas las marcas de los cien metros libres. El elefante apareció detrás de nosotros, pero pornto renunció a la persecución.
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